Publicado el 21 abril, 2026
La iniciativa familiar abre sus puertas a la comunidad y marca un nuevo paso en la producción de vino en altura en San Pedro de Atacama.
Entre parras que comenzaron a crecer hace más de una década y un paisaje marcado por la altura y el desierto, la familia Cruz Varas abrió oficialmente su viñedo a la comunidad, dando inicio a una nueva etapa en un proyecto que se construyó con el tiempo y el trabajo constante.
La inauguración se realizó en el marco de la Vendimia Familiar 2026, una jornada que reunió a vecinos, autoridades y visitantes en torno a la cosecha, el vino y las tradiciones del territorio.
El origen de este viñedo se remonta a más de 15 años, cuando Víctor Pastor Cruz decidió plantar las primeras parras en el sector. “Estos parrales los planté hace 16 años”, recordó, aludiendo a un proceso que comenzó con plantas traídas desde Toconao.
Con los años, esas primeras plantas dieron paso a un cultivo que hoy reúne distintas variedades de matas. Su crecimiento no fue inmediato ni sencillo: las condiciones del territorio, como el clima, la altura y la disponibilidad de agua, marcaron el ritmo del desarrollo, obligando a avanzar de manera gradual.

Con el paso del tiempo, el proyecto dejó de ser individual y se transformó en una iniciativa familiar. Daniel Varas explicó el proceso y el significado del hito alcanzado:
“Es el sueño de mi padre desde hace 15 años. Él empezó prácticamente solo y después nos fuimos sumando como familia. Hoy se cumple un sueño, es poder presentarlo oficialmente a la comunidad”, señaló.
Asimismo, destacó el carácter progresivo del trabajo:
“Cada sueño se cumple, a veces tarda, pero llega. Son muchos años de trabajo y hoy queremos abrir esto a la gente, a los vecinos, a los pueblos cercanos”.
El desarrollo del viñedo en Socaire ha implicado enfrentar condiciones exigentes, propias de la altura, lo que representa un desafío constante, pero también una oportunidad para generar vinos con identidad territorial.
Durante la jornada, el alcalde de San Pedro de Atacama, Justo Zuleta Santander, valoró el avance del proyecto, señalando que ha logrado un crecimiento sostenido y proyecta alcanzar una producción de hasta 5.000 botellas en los próximos años.
En este proceso también ha sido relevante el acompañamiento técnico, incluyendo el apoyo de Novo Andino, especialmente en el manejo del riego y la adaptación de las cepas al entorno.
La inauguración permitió abrir el viñedo a la comunidad, fortaleciendo el carácter cultural de la vendimia en Socaire. La actividad busca consolidarse como un espacio de encuentro que rescata tradiciones y promueve el desarrollo local.
A futuro, la familia proyecta aumentar la producción y avanzar en la comercialización de sus vinos, posicionando a Socaire como un referente de la vitivinicultura en altura en el norte de Chile.
