Publicado el 27 marzo, 2026
Un llamado a mirar el consumo problemático desde la empatía y no desde el juicio realizó el equipo del Programa Ambulatorio Intensivo (PAI) AYNI, ubicado en San Pedro de Atacama. Desde su experiencia en terreno, destacan que la recuperación es posible, aunque no siempre es un proceso lineal.

Durante el último periodo del programa PAI AYNI ha acompañado a 87 personas en tratamiento contra el consumo problemático, de las cuales 42 han alcanzado una alta terapéutica. Actualmente, 15 personas continúan en proceso, enfrentando día a día los desafíos que implica sostener cambios significativos en sus vidas.
Más allá de las cifras, desde el equipo recalcan que cada caso representa una historia distinta, marcada por múltiples factores.
El consumo problemático, explican, no puede entenderse como un hecho aislado. En muchos casos está vinculado a experiencias de dolor, trauma y exclusión social.
En ese contexto, advierten que las respuestas basadas en el juicio solo aumentan el estigma y dificultan los procesos de recuperación. Por el contrario, la empatía y el acompañamiento generan mejores condiciones para que las personas puedan avanzar.

El programa PAI AYNI trabaja desde un enfoque integral que aborda dimensiones psicológicas, sociales, psiquiátricas, familiares y comunitarias.
Esta perspectiva reconoce que nadie enfrenta estos procesos en soledad por elección, y que el apoyo del entorno es fundamental para sostener cambios en el tiempo.
Desde el equipo destacan que la recuperación no siempre implica avances perfectos. En muchos casos, progresar significa reducir el consumo, retomar el tratamiento o volver a intentarlo tras una dificultad.
Loreto Campos coordinadora del programa Ayni, mencionó “Hoy queremos decir algo claro: la recuperación sí es posible. Durante este último periodo hemos acompañado a 87 personas en su proceso de tratamiento, y 42 de ellas han logrado una alta terapéutica. Pero detrás de cada número hay una historia. El consumo muchas veces está vinculado al dolor, al trauma y a la exclusión, y como sociedad tendemos a responder desde el juicio, aumentando el estigma.
En nuestro programa trabajamos desde el acompañamiento y la comprensión, con un enfoque integral que incluye lo psicológico, social, psiquiátrico, familiar y comunitario.
La recuperación no siempre es perfecta: a veces avanzar es reducir, es volver a intentarlo, es no rendirse. Por eso la invitación es clara: dejemos de juzgar y empecemos a acompañar. La recuperación es posible y es tarea de todos y todas.”
El equipo invita a la comunidad a informarse, involucrarse y generar entornos más comprensivos, donde el acompañamiento reemplace al juicio.
Abordar el consumo problemático de sustancias es una tarea compartida, que requiere no solo de intervenciones profesionales, sino también de un cambio cultural que promueva la inclusión y el respeto. En ese sentido, recalcan que la recuperación es posible cuando existen redes de apoyo, acceso a tratamiento y una comunidad dispuesta a comprender en lugar de estigmatizar. Cada proceso cuenta, y cada persona merece una oportunidad.
Esta información fue compartida por el programa PAI AYNI en el marco de la primera cuenta pública dirigida a directivos y profesionales de las distintas instancias que se relacionan con la ejecución del programa.